Entrevista sobre la ansiedad a Dña. Ana Cristina Arnal Rubio, licenciada en farmacia, postgraduada en Medicina Naturista y profesora invitada de Homeopatía y Fitoterapia de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza.

Tensión muscular, insomnio, alteraciones en la alimentación, temblores, dificultad para respirar... Entre el 15 y el 20% de los españoles padece o padecerá una situación de ansiedad. En nuestro espacio de medicina natural vamos a conocer un poco más las causas y las consecuencias de uno de los problemas más frecuentes hoy en día, esa famosa ansiedad de la que no están libres, ni siquiera, los niños y los adolescentes.

La ansiedad es, en principio, una respuesta natural de nuestro cuerpo a una situación de peligro o de incertidumbre. ¿Cuál es el objetivo de esa respuesta corporal?

Podemos decir que la respuesta corporal a una situación de peligro o incertidumbre es lo que se conoce como estrés y realmente forma parte de la vida de toda persona. Es una respuesta instintiva de adaptación frente a cualquier situación o factor que supone un cambio emocional o físico negativo. Cierto nivel de estrés es útil ya que sirve de motivación y puede ayudar a las personas a ser más productivas, pero el exceso de estrés puede interferir con la vida, actividades y salud del individuo.

¿En qué momento la respuesta espontánea del cuerpo se convierte en un verdadero problema para nuestra salud?

Cuando esa respuesta es tanto excesiva en intensidad como persistente en el tiempo, entonces puede ser perjudicial para la mente y el cuerpo. Puede predisponer a la persona a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades físicas y psicológicas específicas como infecciones, enfermedades cardiacas o depresión. El estrés persistente lleva a menudo a que se presente ansiedad y comportamientos nocivos como comer demasiado o consumir alcohol o drogas.

Hay quien dice que la ansiedad es una sensación, no una enfermedad. ¿Usted qué opina?

Bien, podemos definir la ansiedad como un estado de anticipación temerosa de peligro inminente o de problemas, que viene acompañado de un sentimiento intenso y desagradable (disforia) y puede haber síntomas físicos concretos. Está frecuentemente asociada a preocupaciones excesivas y a la persona le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación: problemas con la familia, el trabajo, los estudios, etc.

La ansiedad también puede ser debida al consumo de determinadas sustancias excitantes o ciertos medicamentos o también puede ser secundaria a una enfermedad orgánica u otros trastornos mentales, o puede aparecer después de sufrir un trauma violento que causó miedo e impotencia.

Sin embargo, en los últimos años se han realizado estudios que demuestran que la ansiedad mal tratada o descontrolada puede afectar a nuestra salud y fomentar, por ejemplo, toda una serie de alteraciones cardiovasculares...

Sí, los signos somáticos que acompañan a este estado indican una hiperactividad del sistema nervioso autónomo y que, a diferencia del propio miedo que se siente, no se dan como respuesta a una causa justificada. Se elevan los niveles de las llamadas hormonas del estrés como la adrenalina y como consecuencia de ello, se eleva la presión sanguínea y el colesterol, ambos factores de riesgo para la enfermedad cardiaca. Las hormonas del estrés pueden incluso causar daño al corazón.

Podríamos elaborar un perfil de la persona predispuesta a padecer ansiedad? ¿Es cierto que las mujeres padecen más ansiedad que los hombres? ¿Por qué?

Todos podemos sentir miedo de vez en cuando, que puede ser de un peligro real, un estado emocional o una condición física. Todos sabemos lo que es sentir un nudo en el estómago, sudor en las palmas de las manos y cómo late el corazón. El problema está cuando estos estados ansiosos se repiten sin siquiera encontrar una razón. Una idea de su elevada prevalencia la da el elevado consumo de ansiolíticos en la población en general, estimado en un 10%.

Respecto a si las mujeres padecen más ansiedad que los hombres, se ha visto que el trastorno de pánico se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres que en hombres y aunque la edad de comienzo varía mucho, es más común que se sienta por primera vez en la adolescencia y después de los 35 años. Estas personas también pueden sufrir de agorafobia, que es el miedo intenso a quedar atrapados sin ayuda en un lugar abierto o en medio de una multitud.

¿Cuáles son los síntomas más habituales de una crisis de ansiedad?

Vamos a revisar los criterios que definen una crisis de ansiedad o ataque de pánico:

Episodio de miedo, aprensión que se inicia bruscamente pero de duración breve (alcanza su pico máximo a los 10 minutos) y puede aparecer de forma inesperada o desencadenado por estímulos ambientales o en una situación determinada y va acompañado de al menos 4 de los siguientes síntomas:

Palpitaciones o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aire o sensación de atragantamiento, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, sensación de desmayo o debilidad, parestesias o sensación de hormigueos, escalofríos o sofocos, miedo a morir a volverse loco o perder el control.

La ansiedad se ha convertido en una de las grandes preocupaciones sociales. De hecho, es una de las patologías sobre las que más se consulta por Internet. ¿Cree usted que el estilo de vida que actualmente llevamos favorece las crisis de ansiedad? ¿Por qué?

En los tiempos en que nos toca vivir, la ansiedad es un trastorno muy frecuente relacionado con el tipo de vida que llevamos, nuestras relaciones familiares (problemas con la pareja o con los hijos), a nivel académico (problemas con los estudios, en la escuela o en la universidad) o a nivel laboral (falta de empleo, remuneración insuficiente, problemas con el jefe, etc. Sufrimos de un exceso de preocupaciones y hemos de aprender a manejar estas situaciones para que no nos cause un problema de salud.

¿Son los niños y los adolescentes más susceptibles de sufrir trastornos de ansiedad? Muchos expertos señalan que es muy perjudicial experimentar una crisis de ansiedad a una edad temprana. ¿Cuál es su opinión?

Todos los niños sienten ansiedad  en momentos específicos de su desarrollo. Por ejemplo entre los 8 meses y la edad preescolar, los niños pueden mostrar angustia intensa cuando se separan de sus padres. También pueden tener temores de corta duración como el miedo a la oscuridad, las tormentas, los animales o las personas desconocidas.

Sin embargo, si las ansiedades se vuelven excesivas tal que interfieren con las actividades diarias, como no querer separarse de los padres, negarse a ir a la escuela, problemas al dormir, pesadillas y otras molestias físicas como dolor de cabeza, de estómago, etc entonces hay que pedir ayuda a un profesional cualificado. El tratamiento a tiempo puede prevenir dificultades futuras, pérdida de amistades, fracaso escolar y social, sentimientos de baja autoestima.

Y muchos adolescentes sienten también miedo en las situaciones de cambio que están viviendo y no tienen suficientes recursos para manejarlo de forma adecuada y si no se resuelve pueden llegar a ser más propensos a sufrir crisis de depresión, de ansiedad, más propensos al retraimiento, a ser agresivos o a trastornos del apetito y también es posible que abusen del alcohol y otras drogas en un intento de aliviar los síntomas.

¿Podemos aprender a controlar la ansiedad? ¿Cómo?

En primer lugar, si sospechamos un trastorno de ansiedad, debemos acudir a un profesional para su diagnóstico, ya que puede ser una ansiedad sintomática "pura" o secundaria a otros trastornos orgánicos o carenciales (déficit de vitamina B12). Y para su tratamiento contamos tanto con fármacos convencionales como con medicamentos homeopáticos, con plantas medicinales y con psicoterapia.

Para ayudarnos podemos aprender y practicar técnicas de relajación a través de la respiración profunda, relajación muscular progresiva, yoga, taichi o meditación. Tenemos que aprender a relajarnos y a reservarnos un poco de nuestro tiempo, tomar descansos en el trabajo, mantener un equilibrio entre las actividades divertidas y las responsabilidades. Hemos de programar tiempo de ocio y tiempo de calidad con las personas con que disfrutamos, con la familia.

También es bueno aprender a hacer cosas con las manos (bordado, trabajo con madera, tejer, tocar un instrumento, etc). Y por supuesto, cambios en el estilo de vida, intentar consumir una dieta sana, dormir bien, limitar el consumo de alcohol, tabaco, otros excitantes como la cafeína y hacer ejercicio de manera regular.

La homeopatía ofrece algunas soluciones interesantes, sobre todo por sus escasas contraindicaciones. ¿qué peso específico concede usted a esta posibilidad?

Efectivamente, disponemos de un medicamento homeopático indicado en el alivio sintomático de los estados de ansiedad, ANSIPRAX presentado en gotas, que se muestra especialmente útil, por un lado, en los síntomas psicológicos de aprensión, inquietud, inseguridad y temor indefinido, y por otro lado, en los síntomas físicos de dificultad respiratoria y molestias gastrointestinales.

Los mejores resultados se observan cuando se toma de forma constante, siguiendo las pautas recomendadas. Además puede ser compatible el empleo simultáneo con ansiolíticos y permite disminuir progresivamente la dosis del ansiolítico hasta en un 65% de los casos.

También se puede combinar con antidepresivos o con otros medicamentos homeopáticos, cuando se considere útil, en trastornos mixtos ansioso-depresivos. Es importante destacar el grado de satisfacción del paciente por el empleo de tratamiento homeopático por ser una opción terapéutica menos agresiva y carente de efectos secundarios.

Una última recomendación para, sobre todo, prevenir esos ataques de ansiedad de los que hemos tratado hoy.

Hay que reducir la tensión en que vivimos. Siempre que nos acordemos, hemos de respirar profundo varias veces, respirar hinchando el abdomen y exhalar de forma lenta ayuda a relajarnos. Interesa hacer algo de ejercicio no demasiado intenso,  y estiramientos. Hay que pensar en positivo, en las cosas buenas de la vida.

En situaciones que nos causan tensión, interesa hacer como un corte, que se detenga el tiempo y contar hasta 10 y respirar. También ayuda que nos dén masajes de relajación sobre esos músculos tensos, tomar baños de agua caliente aromatizada con esencias relajantes y hablar con nuestra familia y nuestros amigos a cerca de lo que sentimos. Pedir ayuda siempre que lo necesitemos.